martes, 31 de enero de 2012

John Salt: Hiperrealismo marginal.

John Salt, pintor hiperrealista inglés, (Birmingham, 2 de Agosto de 1937). Inicia su formación en la Escuela de Arte de su ciudad natal, a lo largo de la década de los cincuenta (1952-1958) en la especialidad de diseño, dando por concluida su etapa formativa en Gran Bretaña, tan sólo dos años después, al ingresar en la Escuela de Arte londinense hasta 1960. Establecido de nuevo en su tierra de origen, ejerce como docente en el Colegio de Arte Stourbridge, hasta que en 1966 y tras haber contraído matrimonio, decide trasladarse a EEUU e inscribirse dentro del Instituto de Arte de Maryland en Baltimore de 1967 a 1968. Padre del denominado: Fotorealismo o Realismo fotográfico, junto a otros ilustres como Chuck Close o Richard Estes, desarrolla en su etapa norteamericana los trabajos más relevantes de toda su producción. Vehículos abandonados, siniestrados y decrépitos, lugares en ruinas, caravanas y estilos de vida marginal, configuran unos lienzos ajustados a la realidad. Reflejo crítico de una sociedad fundamentada en el consumo fugaz, asentada en los principios consumistas de obsolescencia y caducidad, en el perverso modelo del usar y tirar. Objetos sin raíces, sin historia y sin ser. A kilómetros del platónico sueño americano de opulencia y esplendor, que Salt retrata de una manera magistral. En lo que respecta al dominio de la técnica, pinta mediante la proyección de transparencias sobre sus lienzos, recreando los colores y formas a base de un  aerógrafo y la utilización de plantillas. 

Sus trabajos han sido expuesto en galerías y museos de: Londres, Hamburgo, Nueva York, Edimburgo, Detroit,...



Fairlane con malas hierbas, 1972.

Pontiac blanco con un tronco, 1973.

Caravana rosa con Playmoutht, 1974.

Light blue trailer home, 1984.

Side street parking, 1987.

Sin título, 1990.

Caravana azul, 1993.

Aparcamiento con árbol, 2008.

domingo, 22 de enero de 2012

Tamara de Lempicka: Art Déco, erotismo y revolución femenina.

Tamara Rosalía Gurwik-Gorska, conocida como: Tamara de Lempicka, pintora de origen polaco o ruso, (Varsovia o Moscú, entre 1895 y 1900, quizás el 16 de Mayo de 1898- Cuernavaca, México, 18 de Marzo de 1980). Hija de madre polaca y padre judío, nació en el seno de una familia acaudalada ostentando desde su nacimiento una elevada posición social. Descubiertas sus notables aptitudes para la pintura a la edad de 11 años, ingresa en la Academia de San Petersburgo para dar comienzo a su formación. No obstante, tras contraer matrimonio con el rico abogado polaco Tadeusz Lempicki en 1916, da rienda suelta al tren de vida que desea experimentar: fiestas, derroche y ostentación. Unos hábitos de conducta, diametralmente opuestos a las condiciones de escasez y miseria sufridas por el pueblo ruso en momentos previos al estallido de la Revolución. A favor del zarismo y contrarevolucionarios, la victoria bolchevique obliga a la pareja a huir del país y establecerse en París. Una vez fijada su residencia en la capital francesa y acuciados por las dificultades económicas, Tamara se ve obligada a desprenderse de alguna de sus joyas y desarrollar su faceta artística. En consecuencia, retoma sus estudios y recibe clases de los maestros: Maurice Denis y André Lhote. Un inmenso y olvidado talento, ahora patente en su renacida actividad pictórica, que pronto le reporta sus primeros reconocimientos y beneficios económicos. No en vano, sus trabajos son valorados por la alta burguesía de París y es reclamada para retratar a las figuras más ilustres de la época. Integrada en los círculos aristocráticos (Añadir el "de" a su apellido, no fue una casualidad, sino más bien iba en consonancia a su creciente interés por ser relacionada con este selecto grupo), intelectuales y artísticos de la ciudad. Sus nuevas amistades supusieron una fulgurante inmersión en la vida bohemia y nocturna, poniendo de manifiesto un progresivo gusto por la cocaína, las orgías con ambos sexos o el completo desapego familiar. De hecho, la estabilidad de su matrimonio pronto se resquebrajó y su hija, Kizzette, quedó al margen de su atención. En 1927, tras continuas infidelidades con entre quienes destacan: su vecina Ira Perrot, la cantante Suzy Solidor o el poeta Gabriele D´Annunzio, su marido comienza otra relación sentimental.

Mientras tanto, la carrera de Tamara va alcanzando notables posiciones: Obtiene la medalla de bronce en la Exposición internacional de Bellas Artes de Poznan (Polonia), es una de las participantes en el Salón anual del Instituto Carnegie en Pittsburg (EEUU) y en el Salón de Mujeres Artistas Modernas de París, o expone en la célebre galería Colette Weil de dicha capital.
Casada de nuevo en 1933 con el barón Raoul Kuffner de Dioszegh , dejan atrás tierras galas y se instalan en EEUU (Primero en Los Ángeles de 1939 a 1943, y después de forma prolongada  en Hollywood. En buena medida, para evitar la II Guerra Mundial que en breve estallaría en Europa), donde entran en contacto con el "Star System" del momento, aunque poco o nada tienen que ver con la elegancia, glamour y estilo francés de los años veinte.
 A lo largo de la década de los cuarenta, continúa con su actividad pictórica, pero el brillo de épocas pasadas hace tiempo que se apagó. Viaja por Estados Unidos, Italia, Cuba o México, y exhibe en ciudades europeas como Roma o París. Sin embargo, el público le da la espalda a una artista y estilo que las nuevas generaciones no consiguen entender. Relegada al olvido, el redescubrimiento de su obra y el Art Déco a comienzos de los setenta le reportan el prestigio perdido en su última etapa de trayectoria profesional. Afincada en Houston (Un año después de fallecer el barón), se instala de manera definitiva en Cuernavaca para que sus cenizas descansen, desde Mayo de 1980, en el fondo del volcán Popocatépetl.

Apasionada, exuberante, atrevida, soberbia, elegante, presumida, coqueta, voraz depredadora, con poses de estrella y maneras de femme fatal, esa es la descripción amplia de su persona. La de una mujer revolucionaria y adelantada a su tiempo, un tanto frenética y frívola en sus decisiones pero autónoma y creativa sin límites dentro de un mundo regido e administrado por hombres. Única y fascinante: "Entre un centenar de pinturas se puede reconocer la mía, mi objetivo era que: no se puedan copiar, tengan un nuevo estilo con colores claros y brillantes, y le devuelvan la elegancia a los modelos", afirmaba De Lempicka. Suya, es una pintura con aromas a séptimo arte que merece la pena disfrutar. En la actualidad sus trabajos cotizan al alza, siendo una referencia estética casi obligada dentro de escenarios como el de la moda o la publicidad.

Andrómeda, 1927.

La bufanda naranja, 1927.

Autorretrato del Doctor Boucard, 1928

Dos niñas, 1928.

Autorretrato en un Bugatti verde, 1929.

Las mujeres del baño, 1929.

Desnudo con edificios, 1930.

Retrato de Ira Perrot, 1930.
Joven con guantes blancos, 1930.


Desnudo con velero, 1931.

La convaleciente, 1931.

Adán y Eva, 1932.

La camisa rosa, 1933.

Mujer durmiendo, 1935.

El pensador, 1937.


jueves, 19 de enero de 2012

Juan José Luis González Bernal: El pintor olvidado.

Juan José Luis González Bernal, pintor y dibujante surrealista español, (Zaragoza, 30 de Marzo de 1908- La Malmaison, París, 18 de Noviembre de 1939 ). Formado en la Escuela Industrial de Artes y oficios de la  capital aragonesa como aprendiz de joyero, así como en calidad de alumno dentro de la Academia de Abel Bueno. Sin embargo, pocos años después abandona su ciudad natal en gran medida por una falta de entendimiento de sus paisanos: "Soy extranjero en mi tierra, paso incomprendido por ella" para fijar su residencia en Barcelona, donde participa en la Exposición Universal de 1929 siendo suya la decoración del Pabellón de Metalurgia. A finales de año, recala en París donde tras conocer a Julen Supervielle entra en contacto con un extenso grupo de artistas, entre los que destaca el cineasta Luis Buñuel o la diseñadora Coco Chanel. En su etapa francesa, asimismo ejerce como ilustrador y colaborador en el diseño tipográfico de la revista Minotaure. En breve, retorna a Zaragoza con motivo de una exposición individual y recorre diversos enclaves nacionales para presentar parte de su producción artística. De esta manera, ciudades como: Barcelona, Santander o Bilbao, se convierten en sedes temporales de sus lienzos. Establecido de nuevo en la capital del Sena, expone en la Galería Jacques Bonjean (1934), participa en el certamen de Arte español contemporáneo de París y está presente en la Bienal de Venecia (Ambas a lo largo de 1936).

Con posterioridad, iniciada la guerra civil española decide integrarse y luchar contra el bando nacional. Anarquista y republicano convencido, está dispuesto a combatir en las trincheras, aunque su delicado estado de salud (Aquejado de tuberculosis) le obliga a mantenerse apartado de la acción. Operado en Barcelona, vuelve a París y permanece activo en la Oficina de propaganda y turismo de la República española. No obstante, la grave enfermedad que arrastra lo condena a la muerte con tan sólo 31 años de edad.
Artista vital y de estela prodigiosa, su estilo surrealista que antes transitó por el cubismo y la abstracción, delata el talento de un pintor símbolo de vanguardias, modernidad y pureza. Paisajes, figuras y un mundo onírico extraordinario, dejan la huella que su corta carrera por suerte nos pudo ofrecer.
Al nivel de Chirico, Miró o Tanguy, suya es una producción que el tiempo (tras el ostracismo franquista) le ha otorgado el justo valor que le corresponde.


Goya, 1928.


Sin título, 1930.

Cabeza de Bestia, 1930.

Regeneración, 1930.

Piedra filosofal, 1934.

Figura surrealista con violín, 1936.

Sin título, 1936.

Paisaje, 1936.

Hombre encadenado, 1937.


miércoles, 18 de enero de 2012

Ángeles Santos: Un mundo surrealista propio.


Ángeles Santos Torroella, pintora española, (Portbou, Gerona, 11 de Noviembre de 1911). Hija de un oficial de aduanas y hermana del reconocido crítico literario Rafael Santos. Durante su infancia, debido al itinerante trabajo paterno, fija su residencia en diferentes localidades a lo largo y ancho del país. Traslados múltiples y fugaces, frente a otros de importancia clave para su evolución y trayectoria posterior, como fueron: Sevilla y Valladolid. No en vano, es en la capital andaluza donde se descubren sus excelentes aptitudes para la pintura y recomienda a la familia su formación artística. Una formación académica puesta de manifiesto e iniciada con posterioridad en Valladolid, a las órdenes del pintor italiano Cellino Perotti en un periodo de dos años. Concluida su etapa de aprendizaje, da inicio al enorme potencial de sus pinceles, siendo:"Tertulia (El cabaret)" de 1928, la primera de sus obras relevantes y referente obligado del influjo de la Nueva Objetividad alemana en la pintura nacional. Sin embargo, será su lienzo maestro y emblema dentro de toda su carrera: "Un mundo" de 1929, quien le otorgue una posición destacada en el panorama surrealista nacional. Un trabajo colosal, repleto de simbolismo y fruto de un delicioso universo onírico por descubrir. Ambas, a día de hoy, presentes en el Museo Reina Sofía de Madrid.
Integrada dentro de los círculos intelectuales de su época, en contacto con artistas como: Cristobal Hall, Mariano de Cossio, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez...Expone por primera vez de forma individual en el Ateneo de Valladolid en 1929, obteniendo un notable reconocimiento que la llevará a exponer en el Salón de Otoño madrileño e incluso más adelante algunos de sus lienzos serán exhibidos en: París (1931) o el Pabellón español de la Bienal de Venecia (1936).

A los 96 años con algunas de sus obras.
Una progresión vertiginosa y tremendamente prodigiosa para su corta edad, que se ve truncada por diversos problemas personales (crisis nerviosas seguidas de su internamiento en un sanatorio) y no resucitada hasta mediados de los años treinta. Un despertar elogiado, tras haber contraído matrimonio con el pintor Emili Grau Sala, pero que poco o nada tiene que ver con la fuerza, fascinación y exquisita originalidad aportada por el genio de su juventud. "Cuando me casé, me dije que ya no quería pintar más como lo había hecho", tal y como pone de manifiesto Santos, su producción sufrió un giro radical. Colores vivos y luminosos alejados del legado previo junto a paisajes y pinturas metafísicas copan este nuevo periodo artístico. Sin embargo, tras dar a luz a su hijo, el también pintor Julián Grau Sala, se consagra por entero a la maternidad y no retoma la paleta hasta 1967, para dos años después exponer en la Sala Rovira barcelonesa. Desde entonces, algunos galardones valoran su inmenso talento. Así, la concesión en 2004 de la Medalla Nacional de Bellas Artes o el Premio San Jorge entregado por la Generalitat catalana en 2005, rinden tributo a una artista que debía haber sido figura clave a nivel internacional. En definitiva, una mujer fascinante, artista libre, bandera de las vanguardias y sinónimo de genialidad. Una estrella sobresaliente sobre las surrealistas de su generación: Remedios Varo, Maruja Mallo o Leonora Carrigton, la cual, pese a su vertiginosa y  precoz herencia antes se apagó.



Niña durmiendo, (1929).


La tierra, (1929).


Tertulia (El cabaret), 1929.


Un mundo, (1929).


La niña muerta, (1930).


Lilas y calavera, (1930).

jueves, 12 de enero de 2012

Eugene Richards, un espíritu crítico.

Eugene Richards, fotógrafo estadounidense, (Doschester, Massachusetts, 1944). Formado en la Universidad de Northeastern donde obtiene las licenciaturas de Inglés y periodismo, con posterioridad decide iniciar estudios de fotografía en el MIT. Condenado en 1968 a prestar trabajos a la comunidad en el este de Arkansas e integrado como voluntario al servicio de los Estados Unidos (VISTA), elude su paso por prisión tras negarse a realizar el servicio militar. Sin embargo, esta forzosa experiencia no resulta vacía ni
regresiva en su evolución artística, dando como resultado sus años de sanción la serie: "Few comforts or surprises: The Arkansas Delta." Un magnífico retrato de soledades y miserias, anticipo de la composición temática por la que se reconoce su estilo. Fotógrafo integrado en la agencia Magnum desde 1978, la suya es una producción sin amarres, entroncada con contenidos críticos y sociales que desprenden siempre su elegante aroma documental.
Entre las numerosas series que ha llevado a cabo a lo largo de sus casi cuarenta años de carrera, destacan: la citada Few comforts...(1973), Doschester Days (1978), Expoding into life (1986), Cocaine True, Cocaine Blue (1992), American We (1994), Stepping Through the Ashes (Algo así como: Paso a paso por las cenizas, centrado en retratar la realidad de los atentados contra el World Trade Center, 2001) o The Blue Room (2008).
Además, debido a su faceta como director conviene resaltar producciones tales como: But, they day came (2000), A procession of them (2004) o Nothing Short of a miracle (2006).
Asimismo, por lo que respecta a sus logros personales, le han sido concedidos multitud de galardones en reconocimiento a su aportación al mundo de la fotografía y su obra fue exhibida en Londres, Nueva York, Bruselas, París, Tokyo o Dublín.

A continuación, alguna de sus series fotográficas junto a una recopilación de sus más representativas instantáneas:


Few comforts or surprises: The Arkansas Delta, (1973).







Doschester days, (1978).





Cocaine True, Cocaine Blue, (1992).






American We, (1994).


Abuela, Brooklyn, (1986).


War is personal,(2009). 
Reportaje para The Sunday Times acerca de La Guerra de Irak y sus secuelas en los soldados.




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