sábado, 2 de junio de 2012

La obsesión de Dalí.

Su obsesión, esta vez, gira en torno a la obra: El Ángelus (1860) de Jean-François Millet y  parece tener el punto de origen en 1932 (Aunque, quizás, venga de lejos desde el mismo momento en que lo vio decorando una de las paredes de la escuela de Figueres donde estudió), cuando el cuadro, según Dalí, se le apareció "sin explicación inmediata". Sin embargo, el pintor catalán relaciona esta inesperada aparición con el posible ataque que habría sufrido la obra por un demente el 12 de Agosto de 1932, quien dudó entre destrozar: La Mona Lisa, Embarque para Citerea o El Angelus. "Esa imagen constituye una representación visual muy nítida y en colores. Es casi instantánea y no da lugar a otras imágenes. Yo siento una gran impresión, un gran trastorno porque, aunque en mi visión de la mencionada imagen todo “corresponde” con exactitud a las reproducciones que conozco del cuadro, ésta se me “aparece” absolutamente modificada y cargada de tal intencionalidad latente que ‘El Ángelus’ de Millet se convierte “de súbito” para mí en la obra pictórica más turbadora, la más enigmática, la más densa, la más rica en pensamientos inconscientes que jamás ha existido", aseveró Dalí para quien este cuadro, acorde con su visión, esconde un significado peculiar. De hecho, el elemento masculino de la imagen se debe interpetrar como una muestra de la agresión femenina. La mujer se puede comparar con un insecto, la mantis religiosa, conocida por engullir al macho tras la cópula. Mientras tanto, la carretilla se traduce en un icono de sumisión sexual y el cesto situado entre las dos personas, una referencia al sarcófago del hijo fallecido. De esta manera para Dalí, Millet había pintado la escena de un entierro, la de un niño muerto y sepultado por sus jóvenes padres en mitad del campo. Teoría o hipótesis que Dalí refrendó tras realizar un prueba de rayos X sobre el cuadro. Así, la presencia bajo el cesto de un dibujo previo a la pintura original y de escasa nitidez, le servía a Dalí para afirmar que se trataba de un pequeño féretro infantil.

Además, El Ángelus servía para dar respuesta a la propia sexualidad de Salvador. Explicación centrada en el desarrollo de uno de sus sueños: En plena visita, en compañía de su mujer Gala, por el Museo Natural de Historia Natural de Madrid y justo en la sala de entomología vio una gran escultura que simbolizaba a la pareja de Millet. Nada más vislumbrar la salida, sodomizó a Gala: "Los dos nos deslizamos en un baño de sudor, al término axfisiante de aquel crepúsculo de verano ardiente en el que ensordecía el canto frenético de los insectos". Razón para despertar en él y Gala, un deseo sexual latente pero aturdido. "Siempre pensé que el destino del macho mantis ilustraba mi propio caso frente al amor".

Convertida en una obra clave para el desarrollo de su llamado método paranoico-crítico, las diferentes versiones a las que ha dado lugar recorren cuatro décadas en la ingente producción de Dalí. No en vano, desde inicios de los años treinta hasta mediados de los sesenta, ya en plena etapa de madurez, el pintor ha continuado reflejando la extraordinaria relevancia del mítico lienzo en un buen puñado de sus trabajos. Trabajos donde la forma del original pasa a ser un "atavismo del crepúsculo", una "reminiscencia arqueológica", un "par de cabezas" o una pieza "arquitectónica", para la cual ilustra su fuente de inspiración:  
" En una breve fantasía, a la que me entregué durante una excursión al cabo de Creus, cuyo paisaje mineral es un verdadero delirio geológico, me imaginé, talladas en las rocas más altas, las esculturas de los dos personajes del Angelus de Millet. Su situación espacial era la misma que en el cuadro, pero estaban totalmente cubierto de fisuras. Muchos detalles de las dos figuras habían sido borrados por la erosión, lo que contribuía a atribuirles un origen muy remoto, contemporáneo al mismo origen de las rocas. El paso del tiempo había deformado la figura del hombre, del que solamente quedaban el bloque vago e informe de la silueta, una silueta terrible y particularmente angustiosa"

Nota. Todas las citas, han sido extraídas de libro: El Mito trágico del Ángelus de Millet. Salvador Dalí. Editorial Tusquets, 1983.
Una obra escrita originalmente en francés entre 1932 y 1933, perdida durante años tras la repentina huída de la pareja de la población de Archacon debido a la inminente llegada nazi. Más de veinte años después, fue recuperada y publicada en Francia en 1963. Aquí en España, será en 1978 y en su edición definitiva allá por 1983.

El Ángelus (1860) de Millet.

Atavismo del crepúsculo (Obsesiones), 1933.

El Ángelus arquitectónico de Millet, 1933.

Gala y El Ángelus de Millet precediendo la  llegada inminente de las anamorfosmis cónicas, 1933.

Vestigios atávicos después de la lluvia, 1934.

El Ángelus de Gala, 1935.

Reminiscencia arqueológica de El Ángelus de Millet, 1935.

Pareja con cabezas llenas de nubes, 1936.

Retrato de mi hermano muerto, 1963.

La estación de Perpiñan, 1965.




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