miércoles, 9 de mayo de 2012

Carlos Raquel Rivera: Grabados, ideología y defensa de una nación.

Carlos Raquel por José Reyes García en 1993.
Carlos Raquel Rivera, pintor, ilustrador, grabador y artista gráfico puertorriqueño,( Yauco, 1923- San Juan, 10 de Noviembre de 1999). Fomado en la Academia de Arte Edna Coll de Santurce, su enseñanza teórica y práctica quedó supervisada por ilustres de la talla de: Ángel Botello, Federico Enjuto o Hurtado de Mendoza, entre otros. Sin embargo es con posterioridad, a comienzos de la década de los cincuenta cuando decide abandonar su país natal,  iniciar su periplo por tierras norteamericanas y completar su formación. Así, instalado en Nueva York ingresa en La Liga de estudiantes de Arte (Art Students League) durante varios meses ampliando su talento personal. Finalizada su experiencia, retorna a  Puerto Rico donde ejerce en diversos talleres su oficio de ilustrador, cartelista y diseñador, convirtiéndose a lo largo de los años cincuenta en un referente obligado del arte puertorriqueño y por ende en uno de los rostros más respetados de su generación.
Autor de fuertes convicciones políticas, presenta una producción con una carga temática centrada esencialmente en la denuncia social, la defensa de los intereses patrios o la justa preservación de la identidad nacional (En defensa de la independencia de la nación). Un concepto del arte como un enlace para mostrar su idelogía, así lo creyó Carlos Raquel después de  visitar  México durante 1954 y entrar en contacto con el movimiento muralista. De hecho, tal y como pone de manifiesto su temática social, explotó y desarrollo este recurso en gran parte de su producción.
Entre sus exposiciones más relevantes, cabe destacar las llevadas a cabo en La Universidad de Puerto Rico en diferentes ocasiones: 1958 y 1977, o  en el Instituto de Cultura puertorriqueña durante 1962, 1985 y 1986. Por último es necesario hacer referencia al más célebre de sus trabajos: Huracán del norte, 1955. Un grabado alegórico sobre una figura central con calavera que deja caer monedas de un saco a la gente que la rodea. Unas gentes atraidas por el dinero o el dólar, identificado como el verdadero Huracán del norte que los viene a corromper. Los dólares destruyen a quienes lo reciben y acaba con la nobleza del pueblo que los vio nacer. Tremenda reflexión ética y moral que le valió el Premio en La Primera Bienal Interamericana de Pintura y Grabado de México en 1958.  

Huracán del norte, 1955.


Doña fulana, 1955.

Nenen de la ruta mora, 1956.

La masacre de Ponce, 1956. Un extracto.

El vecino, 1956.

Elecciones coloniales, 1959.

Lengua viperina, 1960.


Marea alta.

Pobreza.

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