martes, 24 de abril de 2012

Oskar Kokoschka: "El Freud de la pintura".

Oskar Kokoschka, pintor expresionista, poeta y dramaturgo vienés, (Pöchlarn, Austria, 1 de Marzo de 1886- Villeneuve, Ginebra, 22 de Febrero de 1980). Formado, a partir de 1907, en la afamada Escuela de Artes y Oficios de Viena en la que de manera simultánea comenzó a trabajar. Tan sólo unos años después, con la celebración de la exposición de la secesión de Viena y los talleres vieneses, presentó su primera colección de aguafuertes y dibujos, repleta de desnudos femeninos en su temática. Representaciones que de esta manera, causaron un gran impacto en un sector de la sociedad vienesa, la cual consideró su arte provocador, escandaloso y despreciable. Hechos que inmediatamente después ocasionaron el debilitamiento ostensible de la Academia de las Artes, y la retirada de la pensión económica percibida por el joven Kokoschka, con la reducción consecuente de sus posibilidades y recursos.

No obstante, frente al aluvión de criticas vertidas sobre su persona, referentes austriacos fundamentales como el pintor Gustav Klimt o el arquitecto Adolf Loos, lo reconocieron como el más espléndido artista de su generación. Incluso Loos, se convirtió en la figura clave para su desarrollo como artista, siendo el mecenas, consejero e incluso agente encargado de facilitarle la entrega o realización de sus obras. Asimismo, sus consejos inclinaron la obra de Kokoscha hacia la eliminación de su estilo anterior, para desde este momento poner en relieve las temáticas y situaciones realistas. Por ello, y hasta 1923, se dedica en exclusiva a la producción de retratos, en los que intenta captar el carácter de sus modelos de una manera exhaustiva, valiéndole este método el sobrenombre de "el Freud de la pintura", por el pormenorizado estudio psicológico que hacia de sus modelos. Unos retratos cuya expresión se focaliza en el rostro, centrados en mostrar el busto o el medio cuerpo únicamente, y donde predomina el uso de tonos opacos y apagados, huyendo en cualquier caso de los resaltes cromáticos.

Exiliado en Berlín durante 1910 y 1911, debido a la persecución pública sufrida en su Viena natal al ser señalado como un artista degenerado, entra en contacto con los miembros de Die Brucke (El puente). Reconocido en la capital alemana, publica en la revista Waldems De Sturm (la tormenta) una treintena de sus creaciones, e incluso estrena su célebre obra teatral El asesino, esperanza de las mujeres, de la cual realiza un cártel que versa sobre los contenidos del libreto, con el binomio amor-muerte en su trasfondo argumental e ilustrativo. Su retorno a Viena, se produce en 1912 sin la mejora apreciable de su imagen, auque él continua con su prolífica carrera. De este periodo resalta una serie de cuadros de temática esencialmente religiosa como la crucifixión (1912), La anunciación (1911) o Huida a Egipto (1912).

En 1912, da comienzo su idilio amoroso con Alma Mahler, la que fuera esposa y ahora viuda del compositor Gustav Mahler; relación íntima que originó diversos retratos como La tempestad o La novia del viento (1914). Sin embargo en 1915, ella pone fin al noviazgo y se casa con el arquitecto Walter Gropius. Esta ruptura sentimental, resultó ser muy lesiva para el autor que sumido en una profunda depresión, transformó plenamente su estilo anterior e incluyo en numerosas obras, referencias directas a un noviazgo del que no asumía su final.

Dedicado, a partir de 1919, a la docencia en la academia de Artes de Dresde, en los años sucesivos comenzó a representar paisajes urbanos (distantes de su expresionismo natural), ser reconocido a nivel nacional y convertirse en un viajero incansable. Autor de referencia, en cualquier caso, el tiempo y su arte le acabaron dando la razón.

Retrato de Max Schimdt, 1914.

La tempestad, 1914.

Caballero errante, 1915.

Los amigos, 1918.

Arnold Schönberg, 1924.

El huevo rojo, 1941.

Autorretrato, 1948.

Teseo y Antípode, 1975.




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