viernes, 20 de abril de 2012

Karl Schmidt-Rottluff: Amarillo, verde y azul.

Karl Schmidt-Rottluf, pintor y grabador alemán (Rottluf, 1 de Diciembre de 1884- Berlín, 10 de Agosto de 1976). Fue el más joven de los miembros fundadores del grupo Die Brucke (El puente), amigo de Erich Heckel desde finales de siglo, ambos se formaron visitando exposiciones, museos y entrando en contacto con los escritos de Nietzche, que con posterioridad se convertirían en tema de debate y discusión. Opuesto a la idea de su padre para que comenzara a estudiar teología, en 1905 inicia la carrera de arquitectura en Dresde, donde conoce a Ernst Ludwin Kirchner y se reencuentra con Heckel, presentándose como piezas fundamentales para el nacimiento del grupo artístico: El puente. Apartado desde un principio del esquema formal del movimiento, sus primera obras denotan gran colorido y prescinden completamente de los contornos, basándose en profusas ondulaciones y excesivas líneas cortas, a fin de exagerar la sensación de movimiento. No obstante, en su evolución se puede apreciar un desarrollo paulatino dirigido a la reducción de la policromía, y a acentuar el contraste de algunos colores: amarillo, azul y verde, especialmente. Dueño de un estilo claramente reconocible e influido por Edvard Munch, más adelante durante su estancia en la ciudad alemana de Hamburgo, es visible la puesta en práctica de nuevos criterios estéticos donde, desde este momento en sus obras el color, se subordina a la formas y se resalta con gran intensidad los contornos de las figuras, como sucede por ejemplo en Después del baño, 1912. Por otro lado, en el previo  de la I Guerra Mundial, como reflejo de su pesar y tristeza personal ante la situación bélica y de confrontación, sus pinturas se tornan oscuras y plagadas de figuras deformes con alargadas extremidades.
Enrolado en el servicio militar en la primavera de 1915, hasta el fin del conflicto en 1918 tan sólo se dedicó a tallar algunas esculturas de madera y a reflexionar sobre temas bíblicos y religiosos. Reconocido internacionalmente en  la década de los veinte, gozó de una próspera situación económica la cual le permitió realizar largos viajes por Italia, Suiza o Francia. En la etapa final de su carrera retomó los temas de preguerra: desnudos, bañistas o retratos, y siempre fue fiel a la estética expresionista, pese a realizar algunos breves experimentos con el cubismo, como se puede apreciar en el grabado sobre madera: Melancolía, 1914. En definitiva, es considerado como uno de los principales y representantes del expresionismo alemán de todo el siglo XX. A resaltar que en 1961, participó en París en la prestigiosa exposición: "Las fuentes del siglo XX".

Paisaje en Dangast, 1910.

Autorretrato con monóculo, 1910.

Después del baño, 1912.

Melancolía, 1914.

Cristo, 1918.

Cabeza de Cristo, 1919.

Muchacha peinándose, 1919.

Conversación sobre la muerte, 1920.

Retrato de S. y L., 1925.

Bodegón, 1948.

La silla, 1918.

Mujer leyendo, 1950.

Luna sobre la costa, 1956.

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