lunes, 23 de abril de 2012

Emil Nolde: Máscaras y paraísos perdidos.

Emil Hansen, conocido como Emil Nolde, pintor y grabador alemán, (Nolde, 7 de Agosto de 1867- Seebül, 13 de Abril de 1956). Formado en un principio como diseñador de muebles en su ciudad natal, posteriormente ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Karlsruhe donde perfecciona la técnica pictórica y completa su formación, sin embargo no será hasta 1891, cuando comience su periplo profesional al ser contratado como profesor de dibujo en la ciudad suiza de Saint-Gall. De esta época datan diversos lienzos, litografías y acuarelas de los paisajes alpinos, que una vez vendidas le permiten abandonar su puesto docente, y dedicarse por entero a la pintura. En 1900 inicia su andadura francesa, se traslada a París, donde visitará museos como el Louvre o la academia Julien y tomará contacto con la escena neoimpresionista (Degas, Manet,..). Influido en el tratamiento de la luz por Tiziano o Rembrant, y acentuado representante de los colores puros, en 1902, ve como sus obras son rechazadas por la Secesión de Berlín, como consecuencia de su marcado cromatismo según los analistas. En su trayectoria destacó la estancia en la Isla de Alsen donde a partir de 1903 profundizó en el tratamiento de los paisajes, su periodo berlinés con el descubrimiento del mundo de los espectáculos y el alterne, en torno a 1910, o sus viajes por Rusia, Japón o China, justo antes de la I Guerra Mundial en los que amplio su estilo.

Caracterizado por la deformación y dramatismo de sus composiciones figurativas, aborda una gran cantidad de temáticas centradas en el ámbito religioso (debido a la importancia capital concedida a la biblia como fuente de inspiración), además de situaciones cotidianas en la ciudad, teatros y bares (Esencialmente durante la época en la que residió en la capital alemana, donde participó de la vida nocturna berlinesa). Su estilo, asimismo, puede decirse que fue una mezcla de Vincent Van Gogh, Edvard Munch y Paul Gauguin; en el que pasión y misticismo eran la seña de identidad. Interesado por la antropología y la vida primitiva, es famosa su expedición al Pacífico Sur (concretamente a Nueva Guinea), donde entró en contacto con la población indígena, dejándonos  una gran cantidad de acuarelas sobre su contexto.
Perteneciente al grupo expresionista Die Brucke, debido a una invitación personal de Karl Schmidt Rottluff (Uno de sus miembros fundadores), tan sólo permaneció dentro del mismo de 1906 a 1907, aduciendo como razón principal del abandono, su incapacidad y falta de tolerancia a los procesos de debate, discusión y puesta en común de las obras y trabajo del grupo. Además de que pese a mantener una cordial relación con sus antiguos compañeros, acabará describiéndolos como sátrapas y plagiadores de su obra.
Con el inicio del nazismo y estallido de la II Guerra Mundial, apreció al igual que los demás expresionistas de que manera su producción era catalogada como "arte degenerado", y sufría el consecuente expolio de los museos alemanes. Por otra parte, la iniciativa personal de afiliarse al partido nazi en pro de frenar dicha confiscación, resultó del todo infructuosa.

El escarnio de Cristo, 1909.

Pentecostés, 1909.

Pentecostés 2, 1909.

Máscaras. Vida cotidiana III, 1911.

Gente excitada, 1913.

Paraíso perdido, 1914.

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