lunes, 18 de abril de 2011

Arturo Borda: Realismo mágico con aroma boliviano.

Arturo Borda, pintor y escritor boliviano, (La Paz, 14 de Octubre de 1883- 17 de Junio de 1953). Formado en un colegio jesuita, sus primeros años de estudio nada tuvieron que ver con el entusiasmo por el aprendizaje de conocimientos instrumentales o académicos; sin especial interés por las materias educativas y alejadas del mundo de la pintura, la suya fue una carrera dirigida desde joven (en torno a los 15 años) a la esfera de lo artístico, de hecho no completó estudios secundarios en otras disciplinas.
Inicio su contacto con la plástica a finales de siglo, pasión que no decayó hasta el fin de sus días y por la cual durante las tres primeras décadas del siglo XX fue ampliamente reconocido en los circuitos de la capital boliviana. No en vano, expuso en varias ocasiones en el Círculo de Bellas Artes de La Paz.
Ubicado dentro de las escuelas modernista y simbolista, sus incipientes trabajos como profesional son reflejo claro de la juventud creativa que atesora. Paisajes y retratos por doquier, con un tono de rebeldía y virulencia propio de su espléndida y novedosa relación con lo plástico dominaron una primera etapa desbordada por el color. Autor prolífico y con un eclecticismo a la altura de pocos en su generación, posee una producción que pese a la dificultad para establecer un catálogo riguroso de toda su trayectoria (debido a pérdidas y vicisitudes de diversa naturaleza), es tan ingente que para que se hagan una idea en el quinquenio (1915-1919) se expusieron cerca de 350 cuadros propios entre La Paz y Buenos Aires, hecho que sin ninguna duda da un toque de cuantiosa distinción a su a veces olvidada genialidad.

Colaborador desde antiguo con diversos medios periodísticos de La Paz en su faceta como articulista, poeta y escritor, también manifestó al margen de su valía profesional una disposición y activismo político y sindical centrado en la defensa férrea de convicciones desde una vertiente anarquista a favor del mundo obrero, trabajador e incluso por el colectivo indígena boliviano, tal y como demuestra en un primer momento la fundación en 1921 de la Confederación Obrera del Trabajo y con posterioridad ya desde posiciones nacionalistas la muestra de apoyo incondicional al gobierno de Hernando Siles.
Sin embargo, en cuanto al terreno personal hemos de hacer referencia a su gusto por el desorden. Entrando a partir de la década de los treinta en una espiral de excesos difíciles de controlar donde su extremo alcoholismo se convierte en su más palpable seña de identidad, unido a su creciente gusto por la vida bohemia y el descuido personal.

Por otro lado en lo que respecta a su legado en el campo de las letras, sus trabajos se cifran por cientos pasando por relatos, cuentos o ensayos hasta llegar a su farónica e inconclusa obra fundamental: El loco. Una inclasificable aportación, que en realidad se puede presentar como una visión autobiográfica acerca de la teoría del arte.(Publicado definitivamente en una segunda versión de tres tomos en 1966, durante los años 30 en su primera versión contaba con 8 tomos de 300 páginas cada uno; la cual por motivos políticos no consiguió ver la luz).
Fallecido tras la ingesta accidental de muriático, dos años antes la  obra de Arturo Borda fue rescatada para una exposición retrospectiva sobre su persona en La Paz. Sin embargo, pese a gozar este repaso antológico de un enorme éxito tras producirse el  fallecimiento profesionalmente su herencia fue borrada de la memoria colectiva. Hasta que en 1966, el crítico yanqui John Canaday le rindió un homenaje al dedicar una reseña en el New York Times  elogiando sus pinturas. Razón por la cual adquirió relevancia fuera de sus fronteras y se le revitalizó a nivel nacional.

Como curiosidad apuntar que debido a sus severas dependencias y a las penurias económicas sufridas sobre todo en su etapa final, el entierro fue costeado por el estado boliviano previo canjeo por uno de sus cuadros; así como su tendencia a reproducir numerosas alegorías en sus años finales tales como su Crítica de los ismos y el triunfo del arte clásico (1948), vista a continuación.



Retrato de su hermano Héctor (1915).


 El yatirí (1919).



Arriba los corazones (1939).

 
Los padres (1943).


Imilla con gallo.


 Illimani.


Crítica de los ismos (1948).


Crítica de los ismos y el triunfo del arte clásico (1948).


Filicidio.

miércoles, 13 de abril de 2011

Agustí Centelles i Osso: El Robert Capa catalán.

Agustí Centelles i Osso, fotógrafo español e iniciador del fotoperiodismo dentro del panorama nacional, (Graus, Valencia, 1909- Barcelona, 1 de Diciembre de 1985). Valenciano de origen y catalán de adopción, ya que su familia se trasladó a Barcelona cuando éste tan sólo tenía un año de edad. Comenzó a entrar en contacto con el mundo artístico desde muy joven, de esta manera en 1924 ingresa como aprendiz en el taller para fotografía del conocido Ramón Baños, lugar donde inicia su andadura profesional y el dominio de la técnica del retrato. Poco tiempo después de igual modo pasa a formar parte del taller de Josep Badosa, donde ya de lleno comienza su conocimiento sobre el fotoperiodismo. Tras esta etapa formativa, a la edad de 25 años participa de manera individual e independiente en diversos medios periodísticos dentro del circuíto de la ciudad condal: La humanitat, La Rambla, Última hora, La publicitat, La vanguardia,...
En 1936 con el comienzo de la Guerra Civil, es destinado al frente de Aragón y será a partir de este momento con sus trabajos de foto documental cuando alcance verdadera notoriedad. Instantáneas sobre las tropas en el campo de batalla, acerca de los enfrentamientos urbanos, del desgarro humano o sobre la irracionalidad de un conflicto entre hermanos fueron algunas de sus obras cumbres.
Autoexiliado a la vecina Francia en 1939, sufrió la estancia en varios campos de concentración en los cuales fue capaz de proteger y salvar gran parte de los negativos de las imágenes más relevantes que se trajo de España. Incluso preservó sus cámaras, por lo que en el campo de concentración de Bram se le concedió permiso para establecer un pequeño laboratorio fotográfico gracias a su carnet de periodista expedido por las autoridades francesas. Retratando las pésimas condiciones de los prisioneros en dicho lugar.

Concedido un permiso para abandonar el campo temporalmente para la vendimia en 1939, este se convirtió en definitivo a partir de 1942. Momento en el que dan comienzo sus conversaciones con la resistencia francesa, rotas tras la detención de los activistas y destrucción del laboratorio de fotografía propio por parte de la policía en 1944. Decidido a retornar para Cataluña, (dejó escondidos los negativos de las fotos tomadas en Francia para no inculpar a los retratados y opositores al régimen, que recuperó en 1976) ese mismo año penetra por la frontera andorrana y se instala en Reus donde permanece en la completa clandestinidad cerca de dos años, tras los cuales se entrega a las autoridades barcelonesas para ser juzgado y determinarse su libertad condicional.
Desde entonces debido a sus anteriores trabajos periodísticos con clara tendencia política y carácter documental, la dictadura franquista no permite su incorporación al fotoperiodismo. En consecuencia, pasa a ser considerado como un profesional de la fotografía publicitaria e industrial.

Maestro en el manejo de las famosas cámaras Leica, sus instantáneas se centran en una plasmación directa, cruda y fiel  de la realidad. En un pulso manifiesto por obtener la mayor pureza del tiempo capturado, no en vano, gran parte de su trayectoria forma parte fundamental del soporte gráfico de la Guerra Civil Española. Por ello en la actualidad, su obra más allá del valor periodístico, informativo e histórico que atesoran ha pasado a convertirse en un sello icónico para analizar una etapa oscura no tan lejana y a buen seguro, que es mejor no olvidar.
Entre sus galardones más importantes destaca por encima de todos la obtención en 1984 del Premio Nacional de Fotografía.
A día de hoy, su legado tras un litigio entre la Generalitat y sus dos hijos (herederos legítimos) esta depositada en el Centro documental de la memoria histórica de Salamanca siendo propiedad del Ministerio de cultura español.
Disputa que como afirma su hijo Sergi Centelles tiene su raíz en que la Generalitat no se interesó por el archivo hasta que supo que el Gobierno lo quería. "Este pataleo se debe a la ineptitud de la consellería de Cultura, que se ha despertado a última hora y siempre ha minusvalorado el archivo. La Generalitat ha ignorado siempre a Agustí Centelles. Cuando supieron que el ministerio lo quería, ofrecieron 300.000 euros y luego 500.000, pero nunca concretaron el proyecto de difusión. Si nos hubieran garantizado eso, quizá el archivo no habría salido de Cataluña. Nos llaman peseteros y no hemos recibido nunca un euro por las exposiciones. En Barcelona hubo una sobre Capa que costó tres veces la cantidad por la que hemos vendido el arhivo". De hecho: "la Generalitat ha ignorado a Agustí Centelles", recalcaba. Fuente de extracto: Diario El País.


Las ramblas de Barcelona en 1934.


Niños jugando a fusilar a otros en 1936.


Persecución de la Guardia de asalto a un manifestante en Febrero de 1936.


Colas para ir a votar en la elecciones del 16 de Febrero de 1936. Ganadas por el Frente Popular.


Retorno de Lluís Companys a Cataluña en Marzo de 1936.


Un miliciano besa a su novia en Julio de 1936.


Anarquista y Guardias de asalto afines a la República.


La Guerra en Barcelona el 19 de Julio de 1936.


Un guardia de asalto en Barcelona, 19 de Julio de 1936.


Un brigadista afroamericano en 1936.


La madre dolorosa, llorando la muerte de su hijo tras el bombardeo el 2 de Noviembre de 1937 de Lleida.


Salida de Centelles del campo de concentración de Bram.


Fotografía comercial para Chupa Chups en 1947.

jueves, 7 de abril de 2011

La crisis pasa factura a la pintura nacional.

Actualmente el término crisis, como tal, acuñado por prensa y estudiosos de las ciencias políticas ha pasado a denominarse de la siguiente manera: "una situación de dificultades económicas, caracterizada por la inflación y la escasez de mercaderías’. Pero su verdadero sentido va más allá de esta acotada definición. Con un origen tamizado en el latín y ya convertido en crisis, ésta derivación, lo es a su vez de la lengua griega y el vocablo Krisis. Y tal y como afirmaba Martin Luther King posee un significado ambiguo que responde a la necesidad de replantear una cuestión o dar el pistoletazo de salida a un proceso de puesta en marcha contundente e inmediato. Es decir, la mezcla idónea y calibrada de peligro y oportunidad, plasmado desde antiguo en los ideogramas chinos.
Y a decir verdad, según las palabras de Luther King cada crisis no sólo trae peligros sino además oportunidades. Una exposición constructiva y lógica, y que ciertamente no anda falta de razón. Sin embargo, mientras tanto nos movemos por aguas pantanosas con una barcaza de delicada solidez: estadísticas pulverizadas al antojo de grupos de presión, aumento exponencial y sin freno de unas listas del paro con un techo al que no parece divisar junto a una oleada de brotes económicos, novedosos y ocultos para un público medio de los cuales nunca había escuchado hablar. Por ello, dentro de esta vorágine de datos y Dire Straits (Situaciones apuradas), lo más adecuado es luchar, protestar y exigir nuestros derechos; aunque no despreciaremos a quienes imiten a esta banda de rock, pasen a ser Sultanes del Swing y maquillen a esta depresión con una buena dosis de humor.
Este es el caso de la entrada en particular. Una visión peculiar y cómica de la crisis, bajo el prisma de aquellos que fueron pintores clásicos y reconvirtiendo sus obras icónicas en parodias críticas del panorama actual.

Las mendigas.(Adios a la ayuda de los 426 euros para los parados)


Las Meninas. Diego Velázquez (1656).


La José Luisa.


La Gioconda. Leonardo Da Vinci (1519).


El  grito ante el recibo (Suben la factura de la luz).


El grito. Edvard Munch (1893).


El nacimiento de la generación perdida.


El nacimiento de Venus. Botticelli (1484).


El Euribor devorando a sus hijos.


Saturno devorando a sus hijos. Francisco de Goya (1823).


La santa paciencia.


La Madonna Sixtina: "Los dos ángeles". Rafael de Sanzio (1513).


El descendimiento del andamio.


El descendimiento de la cruz. Pedro Pablo Rubens (1612).

martes, 5 de abril de 2011

Mike Esparza: Súper héroes al estilo Picasso.

Es posible que entre sus inquietudes artísticas, alguna vez aunque lo sea de manera remota se haya preguntado: ¿Cómo habría dibujado Pablo Picasso a los súper héroes del cómic?. Verdaderamente es una incógnita de absurda o extraña naturaleza que jamás usted llegaría a formular, eso lo sabemos. No obstante, el artista estadounidense Mike Esparza a riesgo de caer en la simple imitación o la parodia cómica, ha dado rienda suelta a su imaginación creando a unos Superman, Thor o Batman dignos del cubismo picassiano. Unas obras en definitiva llenas de colorido, estilo y sabia renovación aproximadas a las que el genio malagueño podría haber plasmado y en todo caso sobradas de señas de identidad similares al original.

Cuadros según el pintor en: "los libros de historietas, películas, música y obras de arte observación de otros. . Cuando pinto, me tienden a doblar las reglas un poco, pero trato de mantener mi tema reconocible para el público todavía se puede conectar con ella. Pablo Picasso es una gran influencia, siempre me he preguntado si él estuviera vivo hoy, ¿qué iba a pintar?"

The Joker.


Thor.


Superman.


Spiderman.


Silver surfer.


Lobezno.


Hellboy.


Flash.


El castigador.


El Capitán América.


Batman.

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