jueves, 8 de diciembre de 2011

Jan Toorop: Simbolismo con sabor oriental.


Toorop en 1892.
 Jan Toorop, pintor neerlandés de origen javiano, (Purworejo, Java, 20 de Diciembre de 1858-La Haya, 3 de Marzo de 1928). Hijo de padre inglés y madre oriental,  fija su residencia en los países bajos a medidos de los setenta (1874). Se forma en Delf y la Universidad de Amsterdam en las cuales aprende diseño, para pasar con posterioridad gracias a una beca de estudios, a la de la ciudad de Bruselas donde entra en contacto con el grupo artístico belga de "los XX", se constituye como miembro en 1885 y experimenta en primera persona la evolución del movimiento simbolista. De esta manera, pintores como: Fernand Khnopff, Henry de Groux o James Ensor, forman parte de su círculo de amigos. Un año después, se traslada a Londres: entabla amistad con James MacNeill Whistler, da por descubierto el prerrafaelismo y a nivel personal, se siente identificado con las teorías socialistas de Morris. Asimismo, durante su estancia en París, recibe la influencia clave de Gustave Moureau, Jules Bastien-Lepage, Camille Pissarro, Paul Cézanne y Claude Manet.

Retrato de 1922.
Excelente pintor, experimenta una visión propia del simbolismo a partir de su esencia y gusto por los elementos gráficos de su Java natal, un hecho distintivo, que convierte a su obra en un legado único y a millas de lo usual. Clara definición de los contornos y un colorido salvaje, le otorgan una peculiaridad, dinamismo y cierta extrañeza visual a un trabajo repleto de figuras esbeltas, brazos largos y delgados o trazos curvados junto a formas chinescas, deudoras de su infancia y adolescencia en tierras javianas. En torno a la década de 1890, suyo fue un coqueteo con la técnica del puntillismo heredera de su creador: George Pierre Seurat, y aunque presentó una visión opuesta a la unidad plástica original tendiendo a la fragmentación de las formas, en breve retorno a sus líneas infinitas y de tonos puros. Su conversión al catolicismo a comienzos del siglo XX (1905), supuso un cambio en la temática de su producción. Escenas religiosas, místicas y simbólicas, plasmadas en lienzos y vidrieras dominaron su última etapa profesional. La de un pintor innovador y arriesgado que hizo de la mezcla de corrientes (expresionismo, simbolismo, puntillismo, art-nouveau) la más natural de las perspectivas.
Como curiosidad apuntar, que su hija conocida como Charley Toorop, también fue una reconocida pintora, esta vez expresionista, de la primera mitad del siglo XX.


Paisaje Meet Vaart, (1889).


Los calvinistas de Catwijck, (1891).


La tumba donde está la victoria, (1892).


La joven generación, (1892).


Deseo y gratificación, (1893). 


Fatalismo, (1893).


Las tres novias, (1893). Explicación del lienzo por parte del autor: " La novia central evoca el deseo interior, superior y bello...el sufrimiento ideal...La novia de la izquierda simboliza el sufrimiento espiritual, el noviazgo místico, los ojos muy abiertos de miedo. La novia de la derecha tiene una expresión materialista y profana."


Retorno a sí mismo, (1893).


Le passeur deau, (1895). Portada


Los observadores en la orilla del mar, (1900). 


Retrato de Lambert-Lourijsen, (1911). 


Jesús cogido de la cruz, (1918).

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