martes, 29 de noviembre de 2011

Alfons Mucha y su elegante Art Nouveau.

Alfons Mucha, pintor, grabador, escultor, diseñador, artesano y dibujante checo, (Ivancine, Moravia, 24 de Julio de 1860- Praga, 14 de Julio de 1939). Interesado por el dibujo desde la adolescencia, pretende cursar estudios en la Academia de Artes Plástica de Praga en 1877, siendo su petición denegada. En consecuencia, de manera circunstancial trabaja como decorador de una compañía teatral y retratista a lo largo de la década de los ochenta, e incluso da comienzo a su andadura profesional como artista entre Viena y Munich, donde ingresa en la Academia muniquesa. No obstante, será su posterior marcha a París en 1887 quien le abrirá las puertas del éxito y la popularidad, tras formarse en la Academia Julian de la capital francesa, gracias en gran medida al mecenazgo del conde Khuen-Belassi. Establecido en la ciudad del Sena, publica sus ilustraciones de manera regular en diversos diarios y diseña varios carteles (el primero en 1894) para la reconocida actriz teatral Sarah Bernhardt y su teatro de la Renaissance. Además, se encarga de la decoración del pabellón bosnio en la Exposición Mundial de 1900. De igual manera, a lo largo de su periplo por tierras francesas, se postuló como uno de las piedras angulares del denominado Art Nouveau. De hecho, sus carteles publicitarios (basados en un tratamiento de la fotografía, absolutamente innovador y original), estampas, dibujos, paneles decorativos, entre otras muchas de sus aportaciones, le consagraron como una figura fundamental y extremadamente virtuosa en cada uno de los géneros que trabajó.

Perfecto ejemplo del modernismo, residió en EEUU durante los primeros años del siglo XX (1904-1910), hasta que a partir de 1910 decide retornar a su tierra natal y centrar exclusivamente su última etapa artística y profesional en la pintura histórica y monumental. Un ciclo de veinte cuadros colosales, tales como la Epopeya Eslava, ponen de manifiesto una estética delicada, elegante y seductora.
Reconocido por su inconfundible estilo, muestra una clara inclinación a la curva y la contracurva unida al exquisito arabesco, la exuberancia y el exotismo patente en sus más afamados carteles modernistas.
Único en su legado, representa con las esbeltas figuras femeninas, místicos paisajes y suntuosas decoraciones, la producción de un genio consagrado a los sentidos.
Tres años antes de fallecer en 1939 (a causa de una pulmonía en pleno proceso interrogatorio de la Gestapo tras ser detenido), publicó su autobiografía.  
Como curiosidad apuntar, la cercana amistad que mantuvo con los también artistas: Auguste Rodin y Paul Gauguin.


Gismonda, (1894).


Amantes, (1896).


Primavera, (1896).


Verano, (1896).


Invierno, (1896).


Salammbo, (1896).


Cartel para Nestlé, (1897).


Savonnerie de Bagnolet, (1897).


Danza, (1898).


Frutas, (1898).


Job, (1898).

Carteles para las obras Hamlet y Medea, (1899).



El abismo, (1899).


Proceso para la creación del cartel de: Cloches de Nöel el Páques, (1900).





La esmeralda, (1900). Modelo y obra.



La Brunette, (1901). Modelo y obra.



Escultura: Cabeza de mujer, (1902).


Joya diseñada por Mucha, (1905).


Lottery of nationality, (1912).


Los eslavos en su tierra original, (1912).


Apoteósis de los eslavos.


Mujer en el desierto, (1923).


Vidriera en la catedral de San Vito de Praga, (Comienzos de  los años 30).

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