jueves, 13 de octubre de 2011

Paul Gauguin: Espíritu aventurero.

Eugéne Henri Paul Gauguin, pintor y escultor posimpresionista francés, (París, 7 de Junio de 1848-Atuona, islas Marquesas, 9 de Mayo de 1903). Hijo de un periodista liberal, que debido al golpe de estado perpetrado por Napoleón III se vio obligado a emigrar a Sudamérica. Iniciado su trayecto hacia latitudes cálidas, a lo largo del periplo su padre fallece, por lo huérfano y junto al resto de su familia se instala en Lima (Perú). Sin embargo y pese a la grave situación económica por la que atraviesa su madre, a la edad de siete años retorna a Francia e ingresa en el seminario de Nueva Orleans para cursar sus estudios. Finalizado su periodo de formación, decide incorporarse a la marina mercante y de guerra al servicio de Napoleón III desde 1865 hasta 1871, ocupación eventual a lo que con posterioridad reemplazará por un trabajo como agente de la bolsa parisina.
Casado en 1873, es por esta época debido esencialmente a su contacto con el grupo de los impresionistas (participó conjuntamente a ellos en diversas exposiciones de 1876 a 1886) cuando comienza a pintar. De hecho, la pasión creciente por el arte le lleva a abandonar su empleo una década después (1883)  y dedicarse a tiempo completo a la actividad pictórica de la mano de Pissarro (con el tiempo se distanció de él, debido a sus diferencias en torno al valor e importancia concedidos al puntillismo; para Gauguin no era más que una propuesta inútil). Si bien, la tajante decisión que determinó su nueva carrera profesional, no estuvo exenta de un grave conflicto familiar: su mujer lo abandonó y en compañía de sus hijos regreso a su Dinamarca natal. Sin embargo, esta nueva situación sentimental no afectó de manera palpable al pintor, por lo que evaporados los únicos lazos de unión que lo podrían retener en Francia y puesta de manifiesto su exigua economía personal decide embarcar sin rumbo definido y auténtico espíritu aventurero. En este sentido, una serie de viajes alrededor del mundo (Dinamarca de 1883 a 1885, Martinica y Panamá en 1886-1887 o Arlés en 1888) sumado a sus largas estancias en Tahití (1891-1893; 1895-1901) y las islas Marquesas (1901-1903), representan hasta su fallecimiento una opuesta forma de vida a la original.

Autorretrato, (1893).
Influido en sus primero años por los paisajes de Camille Pissarro y la genialidad de Paul Cézanne, será a partir de mediados de los años ochenta (1886-1888) coincidiendo con sus encuentros al lado de Vincent Van Gogh y paso por Martinica, cuando da un giro estilístico a sus obras. Alejado de su anterior visión naturalista propia de los impresionistas, busca y encuentra una nueva dirección compositiva. Un mayor colorido, vestido con tonos vivos y poderosos bajo formas sintetizadas que evolucionan hacia la acotación de las superficies y los contornos, que a buen término se convierten en los aspectos esenciales de su etapa final y disfrute por las tierras de Oceanía. Una vida indígena y primitiva, desnudos exóticos e inocentes junto con la belleza de sus playas, reflejan el paraíso que Gauguin, huyendo de la rutina consiguió reflejar con su indómito pincel.
Aquejado de sífilis en el ocaso de su vida, la suya puede decirse que fue una existencia miserable, hundido en la miseria tan sólo a finales de la centuria obtuvo el reconocimiento acorde a su exquisita visión. 
Instalado sus últimos años en las islas Marquesas, gracias al apoyo financiero y artístico que el famoso marchante Ambroise Vollard le brindó, muestra en su producción una cierta abstracción en contraste con su periodo tahitiano.

Quinn (Dcha.) junto a Kirk Douglas como Van Gogh.
De una importancia vital para la conformación del arte en el siglo XX, su legado es fundamental para el desarrollo y conformación del movimiento fauvista, así como referencia obligada para los cubistas y expresionistas. En palabras del también pintor Guillaume Apollinaire: "Con las extraordinarias cualidades que sin duda lo situarán entre las filas de los más grandes artistas. Paul Gauguin regresó a los confines de la humanidad para recuperar la pureza divina del arte"
Como curiosidad apuntar dos reseñas: que su turbulenta relación con Van Gogh quedó retratada magistralmente en el film de Vincente Minnelli: El loco del pelo rojo (1956) con un inmenso Anthony Quinn en la piel de Gauguin y que el brillante artículo firmado por Manuel Vicent para el diario El País, Paul Gauguin: sólo hay que atreverse, son en ambos casos, excepcionales recorridos por la vida de un hombre fuera de lugar.


Las bañistas, (1887).


Van Gogh pintando los girasoles, (1888).


Visión después del sermón: Jacob luchando con el ángel, (1888). 


La vida y la muerte, (1889).


El sueño, (1891).


Tahitianas en la playa, (1891).


Arearea, (1892).


¿Qué hay de nuevo?, (1893).


Anna la Giavannese, (1894).


Ancestros de Tehmana, (1893).


La mujer de los mangos o La mujer del rey, (1896).
¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?, (1897).


Dos tahitianas, (1899).


Los girasoles, (1901).


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...