sábado, 24 de septiembre de 2011

Paul Cézanne: Estructuras, color y jugadores de cartas.


Paul Cézanne, pintor perteneciente a la generación de impresionistas franceses y considerado postimpresionista, (Aix Provenze, 1839-Ídem, 1906). Formado académicamente en su ciudad natal, asistió al colegio Borurbon de 1852 hasta 1858 donde entró en contacto con el reconocido escritor Émile Zola, para más adelante ingresar en la escuela de dibujo y por último en la facultad de derecho por voluntad expresa de su padre. No obstante, en breve desechó cualquier estudio dirigido hacia las leyes y se dedicó en exclusiva a la pintura. Instalado su primer estudio en la casa de campo paterna, en 1860 bajo el amparo familiar se asentó junto a su amigo Zola en la capital parisina e inicio nuevos estudios en el campo de la pintura. De hecho, tan sólo un después ingresó en la prestigiosa Academia Suiza. Sin embargo pese a que tanto su vida profesional como social parecía ganar enteros por momentos, una visita al Museo del Louvre le provocó tal crisis vital que cerca estuvo de acabar con su futuro profesional. La genialidad presente en las obras de Caravaggio, Velázquez, Ribera o Zurbarán, apabulló a un joven Cézanne que se creía incapaz de crear cuadros de calidad y belleza semejante. Ante esta nueva realidad y autoimpuestas limitaciones, no dudó en regresar a la Provenza y aceptar un trabajo en el banco de su padre. Radical cambio de rumbo por suerte temporal y de nula repercusión en su desarrollo artístico posterior. No en vano, a la altura de 1862 ya estaba de vuelta por la calles de París, Zola continuaba siendo su íntimo amigo y nuevos tratos como los mantenidos con Armand Guillaumin o Camille Pissarro pasaron a ser puntos de referencia esenciales en la evolución de su estilo personal.

Autorretrato, (1876)
En la década inmediatamente posterior, coincidiendo con el estallido de la guerra franco-prusiana (1870), Paul Cézanne se hallaba alojado en la casa de campo materna en la Provenza, L´Estanque se llamaba. Aunque, en 1872 decide retornar a París y en Louveciennes comienza a pintar una espléndida serie de paisajes junto a su estrecho camarada Pissarro y otros artistas defensores férreos del trabajo al aire libre. Dos años después, participó en la Primera Exposición Impresionista donde el fracaso de éxito como público fue tan desalentador como rotundo. Repetido en la tercera cita fechada en 1877 con igual intensidad. Así, Georges Riviére escribió: "El artista más atacado, más maltratado desde hace quince años por la prensa y el público, es Cézanne. No hay epíteto ultrajante que no se haya aplicado a su nombre, y sus obras han obtenido un éxito de carcajadas que todavía dura". Al año siguiente, en 1878 cree conveniente separarse del Impresionismo y necesario amoldar su estilo al rigor de esta corriente. "Solidificar el Impresionismo", así era como denomino a dicho proceso experimental. Consistente que las estructuras puedan reducir las masas a volúmenes geométricos sin más.

Autorretrato con paleta, (1887).
Más adelante, contrajo matrimonio con su antigua modelo de nombre: Hortense en 1884, y tras el fallecimiento de su padre en 1886 volvió a Aix (con su economía resuelta de por vida al heredar 400000 francos) para dedicarse a la recreación de naturalezas muertas y la montaña de Saint-Victorie. Posición, cadencia, ritmo y precisión compositiva, fueron los magníficos ases que determinaron su seña de identidad. Una tendencia constructivista (iniciada como se señaló antes en 1878), aunque de pincelada viva y directa, alejada del impresionismo con el color como patrón de las formas, (es decir modelar a través del color y con independencia total en cuanto a las formas) y que a medida se aproximaba el fin de la centuria, comenzó a ser apreciada por crítica y compañeros de profesión. De esta manera, pese a que la muestra que organizó el marchante Ambroise Vollard en 1895 sobre su producción fue un fiasco (debido a la incapacid manifiesta para comprender el tremendo valor de sus cuadros), más adelante en 1899 con motivo de la exposición celebrada en el Salón de los Independientes su nombre comenzó a resultar ser el de un autor de referencia. Una relevancia en alza, confirmada en el Salón de Otoño de 1904 ante el enorme interés y respeto mostrado por toda la corriente cubista tanto a sus lienzos como a los elementos estructurales que los conforman (Estética en gran medida origen de esta vanguardia de cubos, triángulos y geometría). Si bien es necesario reseñar que el total reconocimiento de Cézanne en justos términos no se produjo hasta después de su muerte.
Bodegones, paisajes, retratos o desnudos, fueron su temática más común. Mientras que la fluidez en las pinceladas, el color como esencia del dibujo construido con contrastes, mixturas y juegos de transparencia junto a "un tratamiento de todo lo que hay en la naturaleza mediante el cilindro, la esfera y el cono" , se erigieron como su carta de presentación. La de un artista colosal e influyente sobre Van Gogh o Gauguin, así como imprescindible para la evolución del arte y definición de las vanguardias de todo el siglo XX. En definitiva, un genio sin discusión.


 Retrato de Achille Emperaire, (1868).


Retrato de Crocquet, (1875).


Bodegón, (1875).


Vistas desde L´Estanque, (1876).


El puente de Maincy, (1879).


Martes de carnaval, (1888).


Los jugadores de cartas, (1890).


Los jugadores de cartas, (1892).


Autorretrato con sombrero, (1894).


Bodegón con manzanas, (1894).


Fumador de pipa, (1895).


Retrato de Ambroise Vollard, (1899).


Bibemus Quarry, (1900).


Desnudas en el campo, (1905).


Retrato de un campesino, (1906).

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