viernes, 30 de septiembre de 2011

Diane Arbus: La cara oculta de los "freaks".



Diane  por Allan Arbus, (1949).
Diane Arbus, nombre de casada de la  fotógrafa estadounidense llamada Diane Nemerov, (Nueva York, 14 de Marzo de 1923-Ídem, 26 de Julio de 1971). Hija de David Nemerox, hijo de un inmigrante ruso y de Gertrude, descendiente de una familia dedicada al trabajo y venta del cuero, pronto sus padres regentaron un exitoso establecimiento en la 5ª Avenida dedicada al comercio de la piel y con posterioridad al de la moda. Ella, criada entre la madeja de árboles que representa el inmenso Central Park, siempre ostento un talento artístico innato y poco convencional, proyectado desde la escuela al mostrar un excepcional  interés tanto por el dibujo como la pintura. Casada desde 1941 con Allan Arbus (por aquel entonces encargado de publicidad dentro del negocio familiar y  al cual conoció cuando tan sólo contaba con 14 años de edad), éste fue quien la introdujo en el conocimiento de la imagen. Originando su relación, él tras la cámara y ella como responsable del estilismo, rápidamente un sensacional tándem dedicado en exclusiva al mundo de la moda y la publicidad. De hecho, su ingente producción inundó las publicaciones temáticas de la época, con especial atención a Vogue en su edición americana o Glamour.
No obstante, el inicio de la década de los cincuenta dio por finalizada esta etapa y vínculo profesional, y Diane centró sus esfuerzos en desarrollar una fotografía grabada con su sello personal. Una marca distintiva, basada en la heterodoxia y la oposición donde jugó un papel esencial para su desarrollo, técnica, temática y  evolución, las clases recibidas por el fotógrafo, Lisette Model a lo largo de 1956. Un trabajo, el suyo, lleno de calidad y a todas luces innovador, que mostró vigencia y solidez al ser parte de la revista Esquire o Harpers Bazar en sus tiradas a nivel nacional. No en vano, a mediados de está década sus retratos comerciales para las más solicitadas publicaciones, unido a su sólida posición y reconocida genialidad, (a la altura de ilustres coetáneos como Richard Avedon o Walker Evans) le garantizaron un notable prestigio premiado con su forzosa presencia en los museos de mayor índole por el estado: El MOMA de Nueva York, en este sentido dio buena muestra de sus obras.

Junto a Allan Arbus.
Sin embargo, en lo que respecta a sus obras no comerciales, le fueron otorgadas en 1966 y 1969 las denominadas como becas Guggenheim, prestando su mirada a los personajes de la calle y los freaks o marginados. Desde entonces, Diane "pateó" las calles de Nueva York, y visito los lugares más recónditos y singulares de la ciudad: depósitos de cadáveres, parques públicos, hoteles lúgubres e inmundos y demás locales con una atmósfera similar. Para ello, desencadeno cientos de disparos, capturó rostros e hizo propias sensaciones ambiguas en escenarios apartados del cotidiano orden y, según algunos, reflejo pausado de esperpento y banalidad. Un ciclo temático inspirado en la cinta de Tod Browning: Freaks (1932) y que según sus palabras: "Fue una de las primeras cosas que fotografié y que tenían una especie de excitación increíble para mí. Acabo de utilizarlos para adorarlos. Todavía adoro a algunos de ellos. No acabo de decir que son mis mejores amigos, pero me hicieron sentir una mezcla de vergüenza y temor. Hay una leyenda sobre la calidad de los monstruos. Al igual que una persona en un cuento de hadas que se detiene y exige la respuesta al enigma. La mayoría de la gente va por la vida temiendo que tendrán una experiencia traumática. Los freaks nacieron con su trauma. Ya han pasado su prueba en la vida. Son aristócratas ".

Sin embargo, el final de los sesenta significó se convirtió en un infierno personal. Finalizado su matrimonio en 1969, hundida por severas y continuadas depresiones optó, tan sólo dos años después,  por quitarse la vida en su apartamento neoyorquino con una mezcla fatal de fármacos y cuchillas de afeitar. Un año después el MOMA de Nueva York, llevó a cabo una retrospectiva en su honor y su amigo, el artista Marvin Israel publicó una monografía sobre su fortuna y legado vital. De estela inmortal, incluso se llevo al cine con Nicole Kidman como protagonista, bajo el título de: Retrato de una obsesión (Fur). Dando lugar a una cinta mediocre e insulsa, obstinada en desvirtuar su esencia original.
En Central Park.
La cronista de los monstruos, así es como la recuerdan, y a decir verdad como escribe la periodista Patricia Bosworth: "Ella, en su infancia le habían prohibido que mirara todo lo que fuera “anormal”: un albino con los ojos rosa a medio cerrar, un bebé con labio leporino o una mujer gorda como un globo debido a alguna misteriosa deficiencia glandular. Como se lo habían prohibido, Diane los miraba con más atención, y desarrolló una profunda simpatía por toda rareza humana. Esas criaturas extrañas habían tenido madres normales, pero habían salido del útero alterados por una misteriosa fuerza que no llegaba a comprender”, siempre nos regalo una visión diferente a todas la demás.
Como curiosidad apuntar que en 1972, fue la primera americana en exponer en la prestigiosa Bienal de Venecia.


Hombres travestidos frente al espejo, (1958).


Niño jugando con una granada de mano en Central Park, (1962).


Un jubilado y su mujer en su casa dentro de un campo nudista por la mañana, (1963).


Jóven con rulos, (1966).


Gemelas idénticas, (1967).


Hombre tatuado del Carnaval o Circo, (1970).


El gigante judío en casa de sus padres, (1970).


Un enano mejicano en la habitación de un hotel de Nueva York, (1970).


Mujer enmascarada en una silla de ruedas, (1970).


Sin título, (1971).


Sin título, (1971).


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