domingo, 21 de agosto de 2011

André Masson: La apuesta del pincel.

André Masson, pintor, escultor y grabador francés (Balagny-sur-Therain, 4 de Enero de 1896-París, 28 de Octubre de 1987). Formado en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas, desde 1908 hasta 1912, tan sólo un año después ingresa en École des Beaux-Arts de París, hecho que le permite conocer la vanguardia cubista. Participa en la I Guerra Mundial como soldado, en la cuál es herido de bala en 1917, hecho que le marcara de por vida, quedando patente en sus cuadros reflejos relacionados con la muerte, la violencia o la desnudez corporal. Finalizada la contienda se traslada a París durante los años veinte, donde entra en contacto con Joan Miró, André Breton o Max Gabo, adhiriéndose a la escuela surrealista. A finales de la década rompe sus relaciones con Breton, y comienza a publicar ilustraciones en revistas como, Revolución Surrealista. Asimismo, por esta época en 1928, presenta su primera exposición de manera individual. Viaja a España para luchar contra las fuerzas franquistas de 1934 a 1937; y acabada la Guerra Civil española, se reconcilia con Breton, entrando a formar parte de los denominados surrealistas ortodoxos. Exiliado en EE UU durante la II Guerra Mundial, se convierte en el pionero del expresionismo abstracto, siendo determinante para la culminación de la pintura de acción de Jackson Pollock. Tras el conflicto regresa a París y rompe con el surrealismo de manera definitiva, centrándose esencialmente en la reproducción de paisajes, montañas o escenas de gran abstracción.

Posteriormente durante su periodo francés, recibe en 1954 el Gran Premio Nacional de Bellas Artes, además participa en la Bienal de Venecia en 1954, y se inician multitud de exposiciones retrospectivas en su honor en ciudades como Londres, París o Nueva York. Convirtiéndose en un artista contemporáneo (pese a ser el menos conocido de su generación), de importancia y referencia capitales.
En lo que respecta al estilo pictórico de Massón, ha pasado de estar en sus inicios muy cercano a Cézanne, para comenzar a poner de manifiesto sus inquietudes por el cubismo debido a su estrecha relación con Juan Gris, topar con el surrealismo de Breton y definirse en su exilio americano, retomando un surrealismo que roza la abstracción con incluso influencias de las filosofías orientales.
Su obra está presente en museos y colecciones de medio mundo, tales como: El Reina Sofía o La fundación Joan Miró en España, el MOMA de Nueva York o el Tate británico.


La ciudad abandonada, (1924).


Mujer con pájaro, (1924).


Los segadores andaluces, (1935).


Volviendo a la ejecución, (1937).


El pianotauro, (1937).


Tauromaquia, (1937).


En la torre del sueño, (1938).


La metaformosis de los amantes, (1938).


Gradiva, (1939).


Retrato del poeta Kleist, (1939).


Goethe y la persecución de las plantas, (1940).


Espejo Cóptico, (1942).


El taller de Dédalo, (1943).


La ciudad nocturna, (1956).


Los ascetas, (1961).

3 comentarios:

blanco vida dijo...

no conocia a este pintor,me gusta la pintura que rompe con todo,la que indaga en la psique humana,como de sueños

F. D.R.C. dijo...

Es un auténtica maravilla su obra. Enorme fuerza y talento para un creador incansable. Saludos, blanco vida.

Alejandro Rival Aranguiz dijo...

Llegue a André Massón a traves de un poema de Artaud. Recién a los 37 años puedo contemplar algo de su maravillosa obra. (Cuanto tiempo he perdido oh Dios)

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