jueves, 20 de enero de 2011

Wilfredo Lam: Surrealismo cubano.

Wilfredo Óscar de la Concepción Lam y Castilla, pintor surrealista cubano, (Sagua la Grande, Las Villas, 8 de Diciembre de 1902-París, 11 de Septiembre de 1982). Adquiere en Cuba durante sus inicios en La Academia de La Habana los conocimientos necesarios para adentrarse en el mundo de las artes, hecho que le permite exponer en 1920 por vez primera en el Salón de la Asociación de Pintores y Escultores de la ciudad cubana. Sin embargo, será en su posterior etapa como residente en Madrid a partir de 1923, donde concluya y perfeccione sus conocimientos artísticos recibiendo clases a cargo del genial pintor Fernando Álvarez de Sotomayor (Anteriormente maestro de Salvador Dalí, de ahí en parte su relevancia) , al estudiar en la Real Academia de San Carlos (1926-1928)  y ampliando su acervo de manera personal. Interesado por la vanguardias europeas a lo largo de la década de los treinta visita varias veces París, para más adelante en 1938 trasladar su residencia al ambiente parisino, donde entró en contacto con notables figuras de la vanguardia cubista como: Pablo Picasso, Georges Braque o Fernand Léger y el grupo más destacado del movimiento surrealista. Experiencia de suma importancia en la influencia y conformación definitiva de su estilo. Durante esta época de su vida debido a su estrecha conexión con los ámbitos surrealistas, incluso le fue encargada la realización para las ilustraciones de la obra: Fata Morgana, escrita por el teórico de la vanguardia y amigo íntimo: André Breton,  realizada en Marsella tras la invasión de París por las tropas alemanas (1940).

Su arte presenta claras reminiscencias hacia las estéticas primitivas, principalmente de las tradiciones africanas y oceánicas, indígenas en general, en la manifestación de sus formas escultóricas más emblemáticas como reflejo de sus doctrinas religiosoas y artísticas. Influencia cultural que se ve potenciada por su propio origen indígena (madre mulata, además de tener en su genealogía antepasados chinos, españoles y africanos) y por la cercanía de estas tierras a su experiencia vital debido a los constantes viajes que por ellas realiza (incluso en 1946 permaneció 4 meses en Haíti a fin de mezclarse con sus raíces).
La jungla (1943).
Con un estilo caracterizado por la exuberancia de sus pinturas, enorme poderío plástico y reflejo de mundos oníricos deudores del universo surrealista, estuvo centrado en ser capaz de aglutinar y dar respuesta de una manera revolucionaria el legado afrocubano latente en su país. Una producción en muchas ocasiones tendende a la abstracción y las formas cubistas, que tras el regreso del artista en 1941 a su Cuba natal intentó mostrar con más fuerza que nunca el palpable tándem entre religión y cultura popular. Y aunque no se incorporó abiertamente a la denominada santería afrocubana (religión nativa), si bien es cierto que adentró dicha tradición al conjunto de sus trabajos. En este sentido su obra maestra: La jungla (1943), pone de manifiesto la inspiración que supuso para el autor los mitos y rituales nacionales a la hora de realizar la composición. Cañas de azúcar entremezcladas y miméticas junto a animales o humanos son el resultado de su visión sobre la espiritualidad afrocubana. No en vano, según las creencias ancestrales el mundo está habitado por deidades y almas que se deberán serenar gracias al sacrificio animal. Sus cuadros como consecuencia puede afirmarse que tienen como tema central la mixtura perfecta entre lo rigurosamente sobrenatural y real bajo la peculiar percepción del pintor, llevando a cabo una admirable síntesis entre lo aprendido de las vanguardias europeas y el arte de su país.

Opuesto a la dictadura de Fulgencio Batista y defensor del castrismo una vez triunfada la revolución, se mostró como uno de los estandartes artísticos que secundaban el ideal de lucha basado en la igualdad económica y social del pueblo cubano a lo largo de toda su trayectoria profesional. Instalado en Nueva York, París o Italia en los últimos años de su vida, fue en la capital francesa donde tras haber adquirido la fama y prestigio internacional merecido fallecía en 1982.
Su obra exhibida en multitud de galerías o exposiciones retrospectivas está o ha estado presente:  en el museo de Bellas Artes de La Habana, en el de Bruselas, en el Museo Stedelijk de Amsterdam, en el Museo de Arte Moderno de París o el Centro de Arte de Hong Kong.
Actualmente está considerado como el artista cubano más importante del siglo XX.


Composición (1938).


Composición (1940).


El rumor (1942).


Maternidad en verde (1942).


Retrato en azul (1942).


La jungla (1943).


 La mañana verde (1943).


La silla (1943).


Belial, emperador de las moscas (1948).


Umbral (1950).


Figura (1973).


Grupo (1973).


Composición (1976).

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