martes, 25 de enero de 2011

Steve Hank: Realismo emocional.

Steve Hank, pintor estadounidense, (San Diego, 1949). Hijo de un militar y antiguo héroe de la II Guerra Mundial, paso la infancia disfrutando de su actividad preferida: el surf, a lo largo de las espléndidas costas californianas. Posteriormente en la década de los sesenta (1965) su familia se traslada a Nuevo México, pero una vez iniciada su pasional relación con el mundo de la pintura al terminar sus estudios secundarios se inscribe en los cursos de verano de La Academia de Arte de San Francisco. Desarrollados a lo largo del verano y centrados en el arte comercial, a decir verdad, él esencialmente presta atención al análisis y expresión de la anatomía a fin de mejorar sus capacidades técnicas. En adelante cambia de residencia y regresa al estado de California, siendo alumno de la Universidad de Artes y Oficios de la ciudad donde obtiene la Licenciatura de Bellas Artes.
Formado académicamente y aprehendida la teoría fundamental para poner en práctica sus potenciales virtudes, se dedica en los primeros años a manejar todos los medios plásticos a su disposición: lápiz, acrílicos, temple, ... con el fin de definir solidamente su estilo personal. Sin embargo, una reacción alérgica al aceite (necesaria para trabajar con el óleo) le obliga a reducir su abanico de posibilidades al tratamiento casi exclusivo de la acuarela; siendo a la postre esta opción la mayor de sus virtudes. 
De ahora en adelante, el continuo perfeccionamiento de sus habilidades junto a la fijación de una estética exclusiva dio como resultado la absoluta brillantez de su producción.
Pinturas con una temática basada en lo usual donde aparecen escenas corrientes que pretenden transportarte a otro lugar en el cual la figura femenina, los paisajes marinos y el significado de la infancia adquieren una importancia central. Un cuerpo, el de la mujer, desnudo en la mayoría de las ocasiones ya que como afirma el autor: "Las mujeres ocupan un lugar especial en mi sensibilidad. Expresan más la capacidad de contar historias. Hay más magia en ellas", que al igual que su representación del océano responde a recuerdos y emociones interiores de épocas pasadas: "El mar aparece a menudo en mi trabajo, porque tengo fuertes sentimientos por ella. Puedo usar los sentimientos de caminar hacia el mar, el sonido del océano, las vistas, el control de la temperatura del agua. El agua tiene un impacto espiritual".

Con un estilo exquisito (autodenominado como realismo emocional) en el manejo de la luz, se ha convertido en el mejor exponente del trabajo con acuarela. Garante de un brillo y claridad en sus pinturas lejos de imitaciones, que las delatan como su principal seña de identidad dentro de una tendencia, la hiperrealista, enriquecida y con fuerza recobrada por sus manos en unas creaciones en sus creaciones cargadas de sensibilidad.
A destacar que a lo largo de su carrera le han sido reconocidos multitud de logros: La medalla de Oro de la Academia Nacional de Arte Occidental en 1992, el Premio Nacional de Acuarela en 1994 o ser considerado unos de los 10 artistas norteamericanos más importantes desde mediados de los noventa hasta la actualidad. 


Ahora es su momento.


Arropado.


Brisa marina.


Calles de Nueva Orleans. 


Castillos de arena.


Como un ángel.


Corazones jóvenes.


Esperando en Halloween.


Esperando la lluvia.


Su dominio.
La ducha.


Señoritas campestres.


Pequeños placeres.


Reflejo.


El sol espera la lluvia.


Su lado.


Tacto delicado.


Un mundo para nuestro hijos.

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