lunes, 10 de enero de 2011

Picasso y el expresionismo.

Con el comienzo de la década de los treinta, se da también por iniciada una nueva etapa en la trayectoria artística del pintor malagueño: su periodo expresionista, aunque nunca se adscribe al movimiento ni se somete a dictámenes académicos como tal. Coincidente en el tiempo con el desarrollo de la Guerra Civil española y La II Guerra Mundial; un contexto bélico que resulta muy útil, para poner de manifiesto mediante la pintura una salida necesaria a su angustia vital. Derrotado por la victoria del bando nacional y la ocupación por parte de las tropas hitlerianas de su querida Francia, será su refugio de Royan el lugar elegido para desarrollar su ingente e imparable creatividad; ahora propia de un hombre roto por el tiempo sangriento  que le ha tocado vivir.

Posicionado claramente en el bando republicano, y por aquel entonces responsable del Museo del Prado, suyo fue el famoso alegato contra el bombardeo nazi de Guernica, con la realización de su homónimo trabajo. Una obra de carácter post-cubista, plagada de referencias expresionistas e surrealistas, y convertida de hecho en la más famosa de su carrera (Análisis). Con un alma atormentada por la situación de barbarie patria e internacional, sus cuadros giran en torno a la figura humana, esta vez, lejos de las deliciosas formas de su experiencia surrealista. Ahora se trata de un Picasso, en que domina la estética penetrante, angulosa e incluso desgarradora en los rostros, dispuesta sin género de dudas a mostrar los sentimientos desnudos de aquel que los ha pintado. No obstante, también podemos observan durante estos años otras composiciones con temática múltiples y  bien distintas, tanto en expresividad como forma, como pueden ser el caso de  los retratos. Una etapa esta, finalizada sobre 1945, en la que podríamos decir se mezclan referencias de tipo cubista, surrealista y expresionista, gracias al amplio recorrido y prolífica carrera de su autor.


Cabeza de mujer llorando con pañuelo (1937). 


El suplicante (1937).


Mujer llorando (1937).


Cabeza de fauno (1937).


El marinero (1938).


Hombre con helado de cucurucho (1938).


Retrato de Jaime Sabartés como Grande de España (1939).


 El jersey amarillo "Dora Maar" (1939).


Retrato de Marguerite Walter (1939)

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